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viernes, 8 de abril de 2016
jueves, 18 de junio de 2015
Los más vivos del Perú son los microbuseros.
Ayer presencié personalmente cómo es que un bus se desvía de la ruta para "ganar tiempo y evitar el tráfico".
Y parece que es más simple de lo que parece, tan solo apagando las luces internas del vehículo, como si no estuvieran de servicio en ese momento, logran entrar por las calles paralelas sin conseguir ningún problema por parte de la policía.
En el video se aprecia no solamente cómo el acto de apagar las luces "caletas" y luego las encienden al llegar a la ruta verdadera como si nada hubiera pasado, sino también se observa cómo es que el "cobrador" (lo pongo entre comillas porque era un pasajero que parecía estar bajo los efectos del alcohol y se hacía pasar por el cobrador) le daba las indicaciones para saber cómo y por dónde ir.
domingo, 14 de junio de 2015
¡La Moto es un Peligro!... me decía mi mamá...
¡La moto es un peligro!... me decía mi mamá...
¡La moto es un peligro!, gritó mi mamá cuando traje por primera vez, ese tan anhelado vehículo a la cochera de mi casa.
Era el año 2011, y luego de comprar mi primera motocicleta, y de guardarla secretamente en la sala comedor, de una amiga, por el plazo de 5 meses; mientras tanteaba y aplanaba el terreno emocional de mis padres, y de forma progresiva, les comunicaba que al fin...después de años y años de pensar en esas dos ruedas, yo era ahora, el orgulloso dueño, de un modelito Honda; cuando recibí un conjunto de comentarios desfavorables respecto a mi decisión:
- ¡Habrás traído también tu cajón, no!
- ¡Cuando te pase algo, te quedarás sólo en el hospital...a mí ni me llames!
- ¡Eso es una muerte segura!
- ¡Véndela inmediatamente!
...y etc.3
Y así pasó la recepción de este "gran vehículo". Para mí, eran sólo palabras de padres preocupados, pues yo había empezado a conducir moto, cuando tenía 11 años de edad y desde que me subí en ese aparato... iniciamos una relación que mantendríamos por siempre. Es más, aun tengo en mi memoria, imágenes muy claras, cuando cogía la antigua lustradora Lux, de la casa de mi abuelita, cogía una silla de la cocina, la colocaba en el patio atrás de la lustradora y jugaba con los mangos, imaginándome que estaba recorriendo una gran carretera, en un motor bi-cilíndrico de por lo menos, 1200 cc.
La verdad, yo no ví riesgo alguno. La moto no mordía, no lanzaba veneno, no era un depredador ponzoñoso; era tan sólo un vehículo menor, que me transportaba a clases, de ida y vuelta; a la exuberante velocidad de 45 Km, que para mí era suficiente; aunque en el tacómetro indicaba, que podía llegar a 140. Tiempo después comprobé que ese dato era falso, pues tenía un limitador de velocidad, que hacía llegar al motor, hasta 110.
Pero era toda una nueva experiencia de libertad, y de atracción también, ¡quien diría que no!, al fin y al cabo, a las mujeres les atrae los chicos con motos... Tiempo después comprobé que este dato, también era falso, pues hubiera necesitado una DUCATI, de 600 cc, como mínimo y no una humilde 150, fabricada en la India.
Sin embargo, seguía sin entender, el por qué de los comentarios de mis padres. La moto no es un peligro, muchas veces me dije; hasta que en una de esas oportunidades, dónde pensamos en voz alta, la sabia experiencia de mi madre, me respondió:
"Así es, la moto no es un peligro... pero la gente que maneja los autos, y los taxis, y las combis y los buses y las bicicletas y los skates y todo lo que pueda andar por la pista...SI!"
Entonces pude reflexionar y luego de examinar a detalle, las probabilidades de certeza, de dicha enunciación, concluí que era cierto.
Una muestra de ello, la obtuve de manera impactante, el día de ayer; cuando alrededor de las 11 00 am, y encontrándome en la panadería Belgravia, de Lince; pude ser testigo, de cómo la indiferencia, el "no pasa nada ...onnn", "ya piña que se aguante...", o el muchisimo más peruano "pshhhh huevón... pera... pezzz"; dejó a un motociclista tirado en medio de una esquina, una honda CB 110, dañada; y a un taxista, que según él... la culpa fue "pe" de la moto...jefe...
El taxista dobló a la izquierda, pero nunca se percató, o no le interesó que el motociclista, que iba a su lado; seguiría de frente. Y así sucedió. Gente reunida alrededor del accidentado, ambulancias que llegaron 30 minutos después, un hombre boca arriba en la pista, y un taxista hierático, pensando probablemente que ya perdió su día de chamba.
Mi mamá tenía razón. La motocicleta no te hace daño; es la irresponsabilidad, desconsideración y falta de respeto de los demás, lo que convierte a este vehículo en una suerte de juego de azar.
Gracias a Dios, no me he enfrentado a ninguna de estas circunstancias.
Quizás por precaución o porque suelo manejar, siempre por la derecha, o porque sé que tengo las de perder, si me pongo "salsa" y trato de averiguar quien gana, si compito con otro vehículo, aún así esté en mi derecho; o quizás porque muy en el fondo; reconozco que para estos "choferes", y en concordancia con la tendencia nacional, de nuestro retrocedido país; la vida del "otro", vale cada día menos; pues antes valía un monto millonario; una joya; un auto. Pero ahora vale un celular 3G, una billetera con cien soles... y ¿por qué no?... el ganar simplemente, una luz roja.
*Anexo:
Lo que pueden observar en la última fotografía, es lo que quedó del casco....
Menos mal que tuvo el buen tino, de usar uno.
viernes, 12 de junio de 2015
Cargadores en movimiento.
La universidad UTEC, hace dos semanas aproximadamente, lanzó una campaña en la cual se iban a colocar cargadores inalámbricos en buses de transporte público. La línea escogida fue "Emtrasac 40" que va desde Santa Anita hasta La Molina.
Para mi "buena suerte", este es el bus que uso a diario para movilizarme hasta Isil, así que cuando ví esta noticia, me pareció fantastica la idea, pues así como yo, la mayoría de personas utilizamamos nuestros celulares para distraernos mientras viajamos de un lado a otro y sufrimos cuando la batería se agota y no tenemos donde cargarla.
Algo extraño es que solo he visto un bus, que ha sido implementado con estos cargadores. También pude observar que no todas las personas los utilizan debido a que los amigos de lo ajeno siempre estan por todos lados e incluso, como sucedio hace unos días, una señorita , por el apuro de bajar del bus, dejó olvidado su celular y tuvo que correr unas cuadras detrás de el para recuperarlo.
Es por eso, que esta genial idea se esta viendo opacada por la realidad en la que vivimos.
Para mi "buena suerte", este es el bus que uso a diario para movilizarme hasta Isil, así que cuando ví esta noticia, me pareció fantastica la idea, pues así como yo, la mayoría de personas utilizamamos nuestros celulares para distraernos mientras viajamos de un lado a otro y sufrimos cuando la batería se agota y no tenemos donde cargarla.
Algo extraño es que solo he visto un bus, que ha sido implementado con estos cargadores. También pude observar que no todas las personas los utilizan debido a que los amigos de lo ajeno siempre estan por todos lados e incluso, como sucedio hace unos días, una señorita , por el apuro de bajar del bus, dejó olvidado su celular y tuvo que correr unas cuadras detrás de el para recuperarlo.
Es por eso, que esta genial idea se esta viendo opacada por la realidad en la que vivimos.
jueves, 11 de junio de 2015
Todo es por algo
Es un poco complicado escribir sobre algo que ocurre en mi ruta cuando una vive a 10 minutos de Isil.
Como era de esperarse, los micros pasaban con la gente colgando en la puerta; yo ya estaba pensando en ir caminando a mi casa, hasta que pasó uno vació, y como nunca... CORRÍ.
Lo primero que hice fue divisar los asientos disponibles (siempre suelo sentarme detrás del conductor para bajar rápido y no tener que tocar a tantas personas en ese mar de gente). Para mi buena suerte, conseguí un asiento atrás del copiloto, de esos que están en posición vertical -como se aprecia en la foto-.
Todo estaba bien, hasta que el carro dejó de avanzar... ¿Qué había pasado? Hasta ahora no lo sé, pero el cobrador rápidamente siguió unas indicaciones del chofer y rápidamente destapó el motor del carro (que recién me entero que algunos motores se encuentran dentro del vehículo) y procedió a hacer sus cosas de "cobrador-mecánico" hasta que el micro se puso en marcha de nuevo.
Los Miércoles mis clases acaban a las 6:35 p.m., pero siempre salimos una hora antes. Ayer fue la excepción en todo el ciclo. La clase tomó más tiempo que nunca, supongo que el destino quería que volviera a escribir algo aquí, ya que solo tengo una publicación.
Como era de esperarse, los micros pasaban con la gente colgando en la puerta; yo ya estaba pensando en ir caminando a mi casa, hasta que pasó uno vació, y como nunca... CORRÍ.
Lo primero que hice fue divisar los asientos disponibles (siempre suelo sentarme detrás del conductor para bajar rápido y no tener que tocar a tantas personas en ese mar de gente). Para mi buena suerte, conseguí un asiento atrás del copiloto, de esos que están en posición vertical -como se aprecia en la foto-.
Todo estaba bien, hasta que el carro dejó de avanzar... ¿Qué había pasado? Hasta ahora no lo sé, pero el cobrador rápidamente siguió unas indicaciones del chofer y rápidamente destapó el motor del carro (que recién me entero que algunos motores se encuentran dentro del vehículo) y procedió a hacer sus cosas de "cobrador-mecánico" hasta que el micro se puso en marcha de nuevo.viernes, 5 de junio de 2015
¡Todavía hay sitio pues!
Hace unos días cuando estaba de regreso a mi casa después de clases, mientras esperaba en el paradero, observé un hecho de todos los días: personas peleandose por entrar a una combi y/o bus.
Sé que son cosas que siempre suceden pues el transporte urbano se ha convertido en un mal necesario para la mayoria de peruanos. Pero algo que me sorprendió mucho, es que la gente arriesgaba su vida por entrar a este bus, el cual ni siquiera se habia estacionado, pero las personas ya estaban trepandose sobre el como si fueran monos. Y como se aprecia en la foto, la puerta del carro ni siquiera podía cerrarse, incluso avanzó unas cuadras con las personas en el aire. Típico del Perú.
Sé que son cosas que siempre suceden pues el transporte urbano se ha convertido en un mal necesario para la mayoria de peruanos. Pero algo que me sorprendió mucho, es que la gente arriesgaba su vida por entrar a este bus, el cual ni siquiera se habia estacionado, pero las personas ya estaban trepandose sobre el como si fueran monos. Y como se aprecia en la foto, la puerta del carro ni siquiera podía cerrarse, incluso avanzó unas cuadras con las personas en el aire. Típico del Perú.
Y a Ud. Señor, que le falta?
Eran las 10 pm, del día de ayer; me dirigía en forma calmada, encima de mi querida CBX recorriendo la ruta acostumbrada, que me debía llevar en el menor tiempo posible a mi casa: EJERCITO- CIRCUITO DE PLAYA- ESCARDO-LA MARINA- FAUCETT; cuando al frente del Estadio Manuel Bonilla, escuche la voz de ALTO!, seguida de un circuito continuo, de luces rojas y azules. Era una intervención, programada según me indicaron, pues más adelante logré observar un total de 4 o 5 patrulleros.
Como buen ciudadano me detuve inmediatamente al lado derecho, mientras otros vehículos también hacía lo mismo, algunos en forma resignada, otros frenando con el motor; algunos pocos, con la mirada perdida.
Me estacione, apagué el motor, y entonces se acercó un Mr. Policeman, ataviado de pies a cabeza, cogiendo una pequeña linterna.
Me saludó de manera firme, con un BUENAS NOCHES SR., ante lo cual respondí, buenas noches Sr.; mientras en forma simultánea, luchaba por extraer los documentos de mi billetera, pues aún tenía los guantes puestos. En ese período, el Interviniente pronunció: ¿Y A UD. QUE LE FALTA?...
Ante esta pregunta tan compleja, la cuál no comprendí sino segundos después, me abstraje en un ligero viaje introspectivo.
¿A mí que me faltaba? (Una pregunta muy compleja y retórica.)
Por un proceso de asociación de ideas, entonces imaginé:
- Un auto nuevo
- Una BMW GS 1200
- Una novia menos neurótica
etc.... etc....
Tantas cosas... que llegué incluso a pensar, que me encontraba, frente a la reencarnación local de algún tipo de "Genio", que había salido, no de una lámpara, sino de una Pathfinder sobrevalorada...
Entonces luego, comprendí:
Se refería a qué tipo de papel o documento, me faltaba. Porque era obvio que alguno, no debía tener y la infracción era entonces, la norma.
Afortunadamente, como buen obsesivo, todo lo tenía en regla y por duplicado.
Una vez terminada, las correspondientes evaluaciones, chequeos e identificaciones, pude continuar con mi ruta.
Y así lo hice, hasta que llegué a Escardó... dónde otro contingente de POLICEMEN, me volvieron a detener, para solicitarme papeles. Era el día de las detenciones.
Afortunadamente el proceso duró mucho menos y pude por fin, llegar a mi casa.
Sin embargo la lógica de la intervención, me hizo recordar mucho, la manera de pensar; cotidiana y formalmente estructurada, de los conciudadanos, a partir de la premisa: ES EVIDENTE QUE DEBES TENER ALGUNA FALTA, porque todos la suelen tener... es lo normal. Estamos en el Perú no?...
Si pues, estamos en el Perú.
Eran las 10 pm, del día de ayer; me dirigía en forma calmada, encima de mi querida CBX recorriendo la ruta acostumbrada, que me debía llevar en el menor tiempo posible a mi casa: EJERCITO- CIRCUITO DE PLAYA- ESCARDO-LA MARINA- FAUCETT; cuando al frente del Estadio Manuel Bonilla, escuche la voz de ALTO!, seguida de un circuito continuo, de luces rojas y azules. Era una intervención, programada según me indicaron, pues más adelante logré observar un total de 4 o 5 patrulleros.
Como buen ciudadano me detuve inmediatamente al lado derecho, mientras otros vehículos también hacía lo mismo, algunos en forma resignada, otros frenando con el motor; algunos pocos, con la mirada perdida.
Me estacione, apagué el motor, y entonces se acercó un Mr. Policeman, ataviado de pies a cabeza, cogiendo una pequeña linterna.
Me saludó de manera firme, con un BUENAS NOCHES SR., ante lo cual respondí, buenas noches Sr.; mientras en forma simultánea, luchaba por extraer los documentos de mi billetera, pues aún tenía los guantes puestos. En ese período, el Interviniente pronunció: ¿Y A UD. QUE LE FALTA?...
Ante esta pregunta tan compleja, la cuál no comprendí sino segundos después, me abstraje en un ligero viaje introspectivo.
¿A mí que me faltaba? (Una pregunta muy compleja y retórica.)
Por un proceso de asociación de ideas, entonces imaginé:
- Un auto nuevo
- Una BMW GS 1200
- Una novia menos neurótica
etc.... etc....
Tantas cosas... que llegué incluso a pensar, que me encontraba, frente a la reencarnación local de algún tipo de "Genio", que había salido, no de una lámpara, sino de una Pathfinder sobrevalorada...
Entonces luego, comprendí:
Se refería a qué tipo de papel o documento, me faltaba. Porque era obvio que alguno, no debía tener y la infracción era entonces, la norma.
Afortunadamente, como buen obsesivo, todo lo tenía en regla y por duplicado.
Una vez terminada, las correspondientes evaluaciones, chequeos e identificaciones, pude continuar con mi ruta.
Y así lo hice, hasta que llegué a Escardó... dónde otro contingente de POLICEMEN, me volvieron a detener, para solicitarme papeles. Era el día de las detenciones.
Afortunadamente el proceso duró mucho menos y pude por fin, llegar a mi casa.
Sin embargo la lógica de la intervención, me hizo recordar mucho, la manera de pensar; cotidiana y formalmente estructurada, de los conciudadanos, a partir de la premisa: ES EVIDENTE QUE DEBES TENER ALGUNA FALTA, porque todos la suelen tener... es lo normal. Estamos en el Perú no?...
Si pues, estamos en el Perú.
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